La infección con ciertas lombrices puede reducir la inflamación y combatir la obesidad y la diabetes. Científicos trabajan
El experimento fue un sorprendente intento de investigar el control del peso. Durante seis semanas, un grupo de ratones se atiborró de pienso enriquecido con manteca de cerdo y, a continuación, los científicos los infectaron con gusanos. Las lombrices se retorcieron bajo la piel de los animales, emigraron a los vasos sanguíneos que rodean los intestinos y empezaron a poner huevos.
Bruno Guigas, biólogo molecular del Centro de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Leiden, en los Países Bajos, dirigió este estudio hace unos años y los resultados, dice, fueron “bastante espectaculares”. Los ratones perdieron grasa y ganaron menos peso en general que los ratones no expuestos a los gusanos. Al cabo de un mes aproximadamente, recuerda, los científicos apenas necesitaban su báscula para ver que los ratones infestados de gusanos estaban más delgados que sus homólogos sin lombrices. Al parecer, la infección con gusanos revierte la obesidad, según informaron los investigadores en 2015.
Si bien es cierto que los gusanos engullen alimentos que sus huéspedes podrían digerir de otro modo, no parece que ese sea el único mecanismo en juego. También existe una compleja biología en el campo científico emergente del inmunometabolismo.
En las dos últimas décadas, los investigadores han reconocido que el sistema inmunitario no solo combate las infecciones. También está entrelazado con órganos como el hígado, el páncreas y el tejido adiposo, e implicado en la progresión de la obesidad y la diabetes de tipo 2. Estos y otros trastornos metabólicos generan una molesta respuesta inmunitaria —la inflamación— que empeora aún más el metabolismo. En otras palabras, la enfermedad metabólica es una enfermedad inflamatoria.
Los científicos también han observado una influencia metabólica de los gusanos en personas que se infectaron naturalmente con los parásitos o que recibieron intencionadamente los gusanos en ensayos clínicos. Aunque la fisiología no se conoce del todo, los gusanos parecen reducir la inflamación, como se explica en el Annual Review of Nutrition de 2024.
“Nunca vamos a curar o tratar las enfermedades metabólicas con infecciones de gusanos”, dice Guigas. Causan efectos secundarios desagradables, como náuseas, y no sería práctico administrar parásitos a millones de personas. Pero los gusanos pueden ser herramientas valiosas para que los científicos comprendan la retroalimentación entre inflamación y metabolismo. Los hallazgos podrían inspirar tratamientos más tradicionales y menos desagradables.
El lado bueno de los gusanos Los gusanos en cuestión son helmintos, como trematodos y nematodos. Si bien estos se han eliminado en gran medida de los países desarrollados, se calcula que unos 1.500 millones de personas los padecen en todo el mundo. Pueden ser peligrosos en grandes cantidades y causar síntomas como diarrea y malnutrición en personas de alto riesgo, como niños y personas inmunodeprimidas, y durante el embarazo. De knowable en español, por suscripción para @fmmass

