Por Andrea Bustos para @fmmass por suscripción.
Dirigente histórico del sur de Chile y voz influyente en la agenda sectorial, José Miguel Stegmeier ha presidido la Sociedad Agrícola de Biobío (Socabío) y el Consorcio Agrícola del Sur (CAS), además de integrar por años el directorio de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), donde llegó a la vicepresidencia en el último ciclo.
Radicado en Los Ángeles, Región del Biobío, la trayectoria gremial de este ovallino se construyó en el predio y en las asociaciones locales, y lo ha llevado a promover con persistencia grandes temas del agro: seguridad rural, riego e infraestructura, modernización del Estado, competitividad y empleo de temporada.
En esta conversación con Diario Frutícola, Stegmeier repasa hitos gremiales, advierte sobre las trabas a la inversión, fija mínimos para el próximo gobierno y empuja una hoja de ruta para que pequeños y medianos no queden fuera de la modernización del agro.
Unidad y las luchas gremiales: Permisología que la traba que ahuyenta inversión y empleo
La carrera dirigencial de Stegmeier no se entiende sin el sur agrícola: desde Socabío y el Consorcio Agrícola del Sur (CAS) escaló a la testera de la Sociedad Nacional de Agricultura, donde hoy respalda al presidente Antonio Walker con foco en propuestas pro-crecimiento y orden público rural.
¿Sabemos que ha tenido una trayectoria dentro de la SNA, como director, vicepresidente, nos podría contar y cómo han sido estos meses 2025 en la SNA?
Bueno, yo he sido por muchos años director de la SNA y también vicepresidente de varios presidentes anteriores. Partí en la SNA cuando fue presidente don Ernesto Correa, en los años noventa, inmediatamente después de que firmamos la llamada «Unidad Gremial» que se produjo cuando los principales gremios organizamos una multitudinaria manifestación de agricultores en San Carlos, Ñuble. En esa emblemática medialuna nos juntamos sobre 25.000 agricultores y dirigentes de todo el país.
En ese entonces yo era Presidente del CAS , gremio conformado por las asociaciones del Sur y Presidente de SOCABIO. En esa condición participé de la firma unitaria y desde esa época que para nosotros es histórica, estamos en la Sociedad Nacional de Agricultura y hoy muy contento de poder acompañar a nuestro Presidente Antonio Walker y a todos los integrantes del actual Directorio.
En relación a la permisología, con el proyecto despachado a ley y su paso por el Tribunal Constitucional, ¿qué impactos prácticos espera para inversiones agrícolas en el Biobío y en las regiones chilenas durante 2026? ¿ Ve riesgos de “traslado de la traba” a reglamentos o coordinación interservicios?
Es uno de los problemas más complejos que estamos sufriendo…y no sólo en el sector agrícola, sino que todos los sectores productivos, es la aberrante situación que ocurre hoy con la llamada «permisología». Es realmente una gran traba a la inversión y el empleo, con efectos negativos directos en el crecimiento, desarrollo y calidad de vida de los chilenos.
Estamos todos de acuerdo en que obviamente todos los proyectos deben cumplir con la legislación vigente y lógicamente deben ser sustentables, particularmente cuidando el medio ambiente y respetando a las comunidades, pero cuando se contaminan los procesos con posturas ideológicas o miradas extremas de un ambientalismo subjetivo que no atiende a las necesidades de la humanidad , más la desidia del Estado en los avances de los procesos, entonces los obstáculos al final no permiten consolidar esas inversiones.
Es realmente increíble además y probablemente lo más grave, que incluso cuando un determinado proyecto ya cumplio con las aprobaciones en todas las estapas, un Consejo de Ministros u otro tipo de funcionarios, por apreciaciones particulares de carácter ideológica o política, rechacen ese determinado proyecto. Eso es inaudito.
Efectivamente esperamos que la ley que recién se aprobó entre lo antes posible en vigencia operativa. Entendemos esta ley como un primer paso, ya que sólo considera aspectos relacionados con hacer mas ágil y eficiente los aspectos burocráticos que debe ir resolviendo el Estado, sin embargo, necesitamos avanzar también en asuntos de fondo, ya que tal como opera en nuestro país la legislación en esta materia, lo concreto es que nos resta competitividad respecto de otros países.
El imperativo de la seguridad, Biobío productivo y las presidenciables
¿Esto de la permisología se da por ejemplo en la industria forestal en la zona del Biobío? ¿Cuáles son los proyectos agroindustriales que se deberían destrabar en el Biobío a su juicio?
Hay importantes inversiones de empresas chilenas que podrían haberse desarrollado localmente, se están haciendo en Brasil o Uruguay. En Biobío lo más relevante es retomar las plantaciones forestales, teniendo como espacio para que esto ocurra, propiedades de agricultores medianos y pequeños que en parcialidades de sus campos pueden forestar.
También tenemos extensas superficies quemadas por los incendios y zonas de cultivos muy marginales que pueden ser forestadas. Lamentablemente no se ha podido avanzar en una política de fomento a las plantaciones, lo cual significa que por un lado no potenciamos a esa industria y por otro, no vamos a lograr cumplir con los compromisos internacionales que ha firmado Chile relativos a captura y fijación de carbono.
Igualmente son buenas opciones para los agricultores los parques eólicos, los que tienen sus campos en sectores viables para la instalación de ellos permiten perfectamente que se mantenga la producción de alimentos en esas tierras…y se ven limitados a instalar aerogeneradores por razones meramente voluntaristas de parte de actores públicos responsables de aprobar estos proyectos.
Lo mismo pasa con las líneas de transmisión, que tampoco se construyen por razones que no logramos entender. Intentar instalar proyectos de cierta magnitud ganaderos o avícolas, así como está la legislación y la burocracia que la acompaña, es económicamente prácticamente imposible. Por eso insisto que en estas materias debemos reformar el sistema, incluso modificando aquellas leyes que mañosamente entraban nuestras inversiones y desarrollo económico y social.
En tres años de Estado de Excepción en la macrozona sur, el Gobierno exhibe bajas en ciertos indicadores, pero persisten atentados, robo de madera y usurpaciones. ¿Cuál es su balance concreto y qué medidas específicas deberían quedar como política permanente (inteligencia, persecución del delito, control de rutas forestales, trazabilidad etc)?
Es vital mantener todo lo que sea necesario el Estado de Excepción en la macrozona, gracias a esa condición en algo se ha podido reducir el número de atentados, sin embargo, igual hemos tenido atentados muy cruentos, crueles y obviamente de carácter terrorista, que han cobrado valiosas vidas humanas.
Lo recientemente ocurrido en Victoria, en que un empleado de CMPC fue asesinado y su compañero quedó con heridas graves, demuestra que estas atrocidades continúan. Que decir de lo que pasó en Cañete hace un tiempo, en que tres Carabineros fueron vilmente asesinados y luego en una demostración de crueldad máxima, quemados.
Ya debemos lamentar la muerte de 59 personas víctimas de esta escalada violentista, más un sin número de heridos, daños a la propiedad, incendios forestales, muertes de animales, destrucción de equipos y maquinarias y un largo etc.
Es por todo esto, que requerimos que el Estado de Excepción incluso se refuerce. Necesitamos que se hagan los máximos esfuerzos para que también las Policías y las FFAA cuenten con mejores condiciones de equipamiento e infraestructura, de tal manera puedan realizar los patrullajes y controles con mejores estándares de seguridad y también con mejores vehículos e instalaciones…y se debe avanzar en inteligencia, de tal manera mediante la coordinación de todos los agentes comprometidos en esto, realmente podamos prevenir o anticipar acciones que impidan la concreción de estos atentados terroristas y otros diversos delitos en los sectores rurales, que insisto, ya han cobrado tantas vidas de inocentes.
Capítulo aparte merece lo relacionado con el Ministerio Público y los Tribunales de Justicia. Esa reforma que si bien es cierto logró modernizaciones importantes en nuestro sistema judicial, creo que se formuló con un error o falencia basal relacionada con el garantismo que nos ha significado un altísimo costo en incremento de delitos y modalidades criminales que no conocíamos, incluyendo porsupuesto lo que ocurre en la Araucanía.
Es tiempo de reformular aspectos de la reforma, partiendo por las capacidades investigativas, la agilidad de Fiscalías y Tribunales en tramitar los procesos y sobre todo, en darles más atribuciones y capacidades a las Policías y en equilibrar de manera más justa este garantísmo absurdo respecto del sufrimiento de las víctimas, que muchas veces se sienten absolutamente desamparadas y más encima amenazadas por aquellos delincuentes y criminales que la propia justicia no logra, tanto por razones burocráticas y muchas veces por desidia e incluso descriterios, meter presos y hacerlos cumplir aquellas merecidas condenas cabalmente.
En relación a las elecciones presidenciales, ¿Cuáles son los compromisos mínimos que el agro del Biobío exigirá a las candidaturas en seguridad rural? ¿Qué espera del próximo presidente de Chile o de la próxima presidenta de Chile?
En cuanto a los principales compromiso de los candidatos y candidatas presidenciales y al Parlamento, en primer lugar esperamos abordar y no sólo en el discurso, sino que con propuestas practicables y equipos de gobierno probados, la crisis de seguridad que estamos viviendo. No podemos seguir con estos niveles de criminalidad.
Lo segundo, igualmente con propuestas viables y personas idóneas y con experiencia, es la disposición prioritaria en lograr volver a crecer. Para esto debemos desmantelar la compleja maraña estatal que impide esto.
Necesitamos un Estado que sea facilitador de las inversiones, de la contratación de empleo, del respeto de las reglas del juego, etc. Hoy ese Estado que debiera estar al servicio de los ciudadanos, obviamente con las legítimas restricciones, lo que está realmente logrando, es desnivelar la cancha, complicar la calidad de vida de las personas y ahuyentar la inversión, con todos los perniciosos efectos que eso produce.
Sin lugar a dudas, otros aspectos relevantes que debieran ser propuestos e implementados, tienen que ver con la modernización del Estado, las racionales modificaciones del sistema político, las mejoras en Educación, sobre todo en primera enseñanza y educación técnico profesional, obviamente en Salud, dándole mayores espacios al sector privado, infraestructura y en esto son relevantes los sistemas de conceciones, ya sea para nuevas carreteras, hospitales, cárceles, es decir, grandes obras y en nuestro particular caso, embalses de diversas capacidades de almacenamiento de agua y ojalá multifuncionales, es decir, que sean para riego, generación hidráulica, turismo, mitigación de crecidas de los ríos, abastecimiento de agua para consumo humano, disponibilidad de agua para apagar incendios, etc…y claro, a esto mismo apuntan nuestras esperanzas en el próximo gobierno.
Lógicamente debemos sumarle otra serie de exigencias, tales como el reimpulso de áreas económicas que están frenadas, como es el sector forestal. También analizar y proponer mejores políticas en materia alimentaria, asegurando el incremento en nuestra disponibilidad de estos alimentos, incluyendo al sector acuícola y pesquero, ya sea para el mercado interno como el de exportaciones; inversiones de infraestructura pública en regiones; perfeccionamientos a nuestro modelo de libre mercado, avanzando fundamentalmente en materias relacionadas con comercio justo, desarrollo de proveedores, competencia leal, promoción de exportaciones, etc.
¿En cuanto al riego, infraestructura y materias fitosanitarias que nos dice del trabajo conjunto, cómo lo ve ?
Necesitamos mantener nuestra calidad en materia fitozoosanitaria, para lo cual debemos seguir haciendo todos los esfuerzos tanto el sector público como el privado, como ha sido hasta ahora, en preservar ese gran patrimonio que nos diferencia positivamente con muchos otros países.
Respecto del riego, bueno, en gran medida la agricultura puede crecer, si a la vez priorizamos el que también crezca la superficie regada. Necesitamos más embalses, obras de conducción, más recursos para el riego tecnificado, etc.
… y en el caso del sector agrícola, agroindustria o sector agroalimentario?
En nuestro particular caso, embalses de diversas capacidades de almacenamiento de agua y ojalá multifuncionales, es decir, que sean para riego, generación hidráulica, turismo, mitigación de crecidas de los ríos, abastecimiento de agua para consumo humano, disponibilidad de agua para apagar incendios, etc…y claro, a esto mismo apuntan nuestras esperanzas en el próximo gobierno.
Lógicamente debemos sumarle otra serie de exigencias, tales como el reimpulso de áreas económicas que están frenadas, como es el sector forestal. También analizar y proponer mejores políticas en materia alimentaria, asegurando el incremento en nuestra disponibilidad de estos alimentos, incluyendo al sector acuícola y pesquero, ya sea para el mercado interno como el de exportaciones; inversiones de infraestructura pública en regiones; perfeccionamientos a nuestro modelo de libre mercado, avanzando fundamentalmente en materias relacionadas con comercio justo, desarrollo de proveedores, competencia leal, promoción de exportaciones, etc.
El agro reporta déficit de trabajadores y demoras en visas para temporeros. ¿Qué cambios regulatorios se debieran priorizar? ¿Apoya eliminar o flexibilizar topes de contratación extranjera en faenas estacionales bajo estándares de reclutamiento responsable?
Efectivamente uno de nuestros mayores problemas, sobre todo en temporada de cosecha de frutas, es la escasez de fuerza de trabajo. Sabemos que es un asunto un tanto controvertido lo relativo a contar con trabajadores extranjeros, pero no tenemos otro camino que recurrir a ellos.
