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Resulta inaceptable que, en pleno 2026, estudiantes deban enfrentar situaciones de humillación, amenazas y malos tratos para ejercer un derecho tan básico como trasladarse a sus establecimientos educacionales.
FM-MASS recibió una denuncia ciudadana que da cuenta de presuntas prácticas abusivas por parte de algunos conductores de microbuses que operan entre Curicó, Teno, Chépica y Santa Cruz. Los antecedentes recogidos durante una investigación periodística realizada por este medio apuntan a una realidad que, según diversos testimonios, estaría afectando de manera reiterada a estudiantes de la comuna de Chépica, particularmente a alumnos que se trasladan diariamente entre dicha comuna y el Colegio Aquelarre.
Entre los hechos denunciados figuran conductores que no se detendrían en paraderos donde esperan estudiantes, negativas injustificadas para permitir el ascenso de pasajeros escolares, cobros presuntamente superiores a la tarifa que corresponde y, lo más grave, agresiones verbales consistentes en gritos, insultos, amenazas y expresiones denigrantes dirigidas a niños, niñas y adolescentes.
La legislación chilena reconoce el derecho de los estudiantes a acceder a una tarifa rebajada en el transporte público mediante la Tarjeta Nacional Estudiantil (TNE), beneficio regulado por la Ley N.º 20.378 y las disposiciones del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones. Asimismo, los operadores del transporte público están obligados a respetar las condiciones establecidas para este beneficio y a brindar un trato digno a todos los usuarios, sin discriminación.
Especial preocupación genera que algunos de estos comportamientos parezcan haberse normalizado entre los pasajeros. Muchas personas adultas recuerdan haber vivido experiencias similares durante su etapa escolar y hoy observan cómo nuevas generaciones enfrentan situaciones que jamás debieron ser aceptadas como parte de la rutina.
Entre los antecedentes recibidos figuran dos episodios específicos que, de confirmarse, demostrarían que no se trata de hechos aislados. El primero habría ocurrido el 29 de mayo, a las 07:40 horas, en un microbús identificado por denunciantes como el móvil N.º 037, patente FXRS-65, en el tramo Chépica-Curicó. El segundo habría ocurrido el 5 de junio, alrededor de las 11:30 horas, en un microbús patente PRRX-85, que realizaba el recorrido Teno-Chépica. En ambos casos se denuncian agresiones verbales, amenazas y cobros considerados abusivos por los afectados.
Ningún conductor está por sobre la ley. Ningún trabajador del transporte tiene derecho a humillar, intimidar o menospreciar a un estudiante por el hecho de ser joven o utilizar una tarifa rebajada. Los vehículos de transporte público no son espacios de poder personal ni territorios donde algunos puedan actuar con impunidad. Son servicios concesionados o autorizados para atender a la comunidad y, precisamente por ello, sus usuarios merecen respeto.
Los estudiantes no son pasajeros de segunda categoría. Son personas que se trasladan para ejercer su derecho a la educación. Merecen llegar a sus establecimientos con seguridad, tranquilidad y dignidad, no bajo el temor de ser insultados, ridiculizados o amenazados.
Esta denuncia fue remitida a los canales correspondientes de la Secretaría Regional Ministerial de Transportes y Telecomunicaciones del Maule. Como medio de comunicación, esperamos una respuesta formal de la autoridad y eventuales fiscalizaciones que permitan esclarecer los hechos denunciados y determinar responsabilidades si correspondiere.
Porque educar también es respetar. Y porque el transporte público debe ser un servicio para las personas, no una experiencia de abuso para quienes recién comienzan a construir su futuro.

