Las celebraciones de Halloween tienen su origen en la antigua fiesta celta de Samhain, que se celebraba el 1.° de noviembre. Este cambio de estación marcaba un periodo en el que la separación entre el mundo de los vivos y el de los espíritus se volvía más débil, y se creía que las almas visitaban sus antiguos hogares. Tallar productos agrícolas —primero nabos en Irlanda, luego calabazas en América— e iluminarlos desde dentro servía de guía para las personas que salían a celebrar, algunas enmascaradas o disfrazadas para ahuyentar a los fantasmas.
El término “jack-o-lantern” (el farol de Jack o calabaza de Halloween) se asociaba originalmente con Stingy Jack, un personaje del folclore que, tras un mal trato con el diablo, se vio obligado a vagar por la Tierra durante toda la eternidad con solo una brasa para iluminar su camino. Jack-o-lantern es también el nombre que se le da a los fuegos fatuos, un fenómeno de luces parpadeantes sobre pantanos o marismas que podían despistar a los viajeros en una noche oscura.
Investigaciones recientes sugieren que las luces observadas podrían deberse a la ignición espontánea del metano que burbujea en los pantanos. @knowableenespañol @fmmass

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