La noche de los insectos zombis

La noche de los insectos zombis

Un hongo parásito se apodera del cerebro de las moscas y las controla para sus siniestros fines. Aquí está la ciencia detrás del horror.

Por Rohini Subrahmanyam, Knowable

Una mosca sigue su día a día, zumbando por aquí, zumbando por allá, pero entonces empieza a comportarse de forma extraña. Sus movimientos se vuelven lentos, su abdomen se hincha. De su cuerpo brota una pelusa blanca.

Hacia el atardecer, se produce un repentino estallido de movimiento cuando la mosca trepa hasta un lugar elevado, como la copa de una planta pequeña o un palo, y extiende sus piezas bucales. Expulsa un líquido pegajoso que la sujeta firmemente a su percha, levanta las alas y muere.

Abajo, otras moscas desprevenidas son alcanzadas por una lluvia de esporas blancas que salen disparadas del cadáver de la mosca muerta. Y el ciclo vuelve a empezar.

La sustancia blanca que envuelve a estas moscas es un hongo llamado Entomophthora muscae, que significa “destructor de insectos”. Se trata de un patógeno obligado —dependiente por completo de su hospedador— que infecta a las moscas y las convierte en “zombis” que ejecutan su voluntad.

Descubierto hace más de 160 años, las acciones de este hongo son tan alucinantes como macabras. Los científicos se han preguntado durante mucho tiempo: ¿Cómo consigue el hongo controlar el cerebro de la mosca? ¿Cómo “sabe” que debe hacerlo en un momento concreto del día? ¿Qué genes de su genoma le ayudan a convertirse en un maestro de la manipulación?

En la actualidad, una oleada de experimentos está empezando a desentrañar la ciencia que se esconde tras este inquietante control mental.

Necrofilia mortal

Henrik H. De Fine Licht, biólogo evolutivo de la Universidad de Copenhague, es una de las pocas personas del mundo que trabaja con moscas domésticas “zombis”, Musca domestica. Aunque al principio se sintió atraído por el hongo E. muscae porque quería estudiar los patógenos obligados, “por supuesto, también me fascinaban los aspectos de manipulación del comportamiento y su funcionamiento”, afirma.

Esos detalles son como forraje para una película de terror. Una vez que el hongo infecta a la mosca, no se dirige directamente a los órganos vitales, sino que primero empieza a consumir grasas y otros nutrientes, matándola gradualmente de hambre, pero manteniéndola viva. Solo cuando se queda sin órganos no vitales para consumir empieza a controlar el comportamiento de la mosca, asegurando así su continuidad: al obligar a la mosca a buscar cierta altura y quedarse atrapada en ella, asegura una amplia distribución de sus esporas. Si te interesó este contenido, continúa su lectura. @fmmass

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